
La ecografía nutricional es una técnica no invasiva que nos permite medir con precisión la masa muscular y las distintas capas de tejido adiposo, aportando información objetiva sobre el estado nutricional del paciente.
Es una herramienta clave en el diagnóstico de sarcopenia (pérdida de masa muscular), riesgo metabólico y estado de salud morfofuncional (que valora la composición corporal, la desnutrición y la sarcopenia).
Valoración de la composición corporal y la salud morfofuncional
La ecografía nutricional ha adquirido una creciente relevancia en los últimos años debido a su capacidad para complementar la valoración clínica y antropométrica del paciente. A diferencia de otras técnicas de análisis de la composición corporal, permite realizar una evaluación dinámica y repetible de la masa muscular y del tejido adiposo sin exponer al paciente a radiación, siendo además una herramienta accesible, de bajo coste y fácilmente aplicable.
Estas características han favorecido su incorporación progresiva en la valoración morfofuncional, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas, personas mayores, deportistas y personas con obesidad o desnutrición.
Estudios recientes destacan que la ecografía muscular presenta una precisión diagnóstica moderada-alta para la detección de sarcopenia, especialmente cuando se combinan parámetros de cantidad muscular (grosor o área transversal) con indicadores de calidad muscular, como la ecogenicidad o la infiltración grasa intramuscular.
Seguimiento evolutivo del paciente
Uno de los principales beneficios de esta técnica es la posibilidad de realizar un seguimiento evolutivo del paciente. La repetición periódica de las mediciones permite valorar la respuesta a una intervención nutricional, a un programa de ejercicio físico o a un tratamiento médico, detectando cambios en la masa muscular y en la distribución del tejido adiposo incluso antes de que sean evidentes mediante parámetros antropométricos convencionales como el peso o el índice de masa corporal.
Esto resulta especialmente útil en pacientes oncológicos o con enfermedades inflamatorias crónicas, en los que las variaciones en el peso corporal pueden no reflejar adecuadamente los cambios reales en la composición corporal.
Ecografía nutricional y bioimpedancia
La ecografía nutricional puede usarse conjuntamente con la bioimpedancia para aportar información de forma más extensa y específica. A diferencia de la bioimpedancia, la ecografía nutricional nos permite conocer el estado y la calidad del músculo sin errores derivados de la retención de líquidos. Además, permite evaluar el tejido adiposo en sus diferentes compartimentos, diferenciando la grasa subcutánea, la grasa profunda y la grasa preperitoneal o visceral (asociada a complicaciones y riesgo metabólico).
¿Cómo se realiza la ecografía nutricional?
La técnica se lleva a cabo en dos puntos anatómicos que nos permiten conocer datos diferentes:
- El primer punto es el último tercio del muslo. Se toma como referencia la medida entre la cresta ilíaca y la rótula. Esta posición nos permite adquirir información acerca de la calidad del músculo (bajo riesgo de sarcopenia, riesgo moderado o alto riesgo).
- El segundo punto es la región abdominal. Tomando como referencia la línea alba y ubicándonos en el límite del peritoneo parietal, nos permite medir de forma precisa las diferentes “capas” del tejido adiposo, encontrando la grasa subcutánea y, en mayor profundidad, la grasa preperitoneal o visceral (asociada al riesgo metabólico).
Ecografía nutricional en las unidades de obesidad y control metabólico
Dadas las ventajas que ofrece para el seguimiento evolutivo del paciente, la incorporación de la ecografía nutricional en las unidades de obesidad y control metabólico constituye una herramienta fundamental para evaluar la evolución del paciente, no solo desde el punto de vista del peso corporal, sino también de su estado nutricional y composición corporal.








